Hace poco comencé a leerlo, poco a poco me fui metiendo en la trama, un periodista al que le han secuestrado a sus hijos gemelos de 6 años se hunde en la desesperación de no poder encontrarlos.
Cuando parece que todo está perdido, empieza a hacer conexiones improbables de otros casos, viaja incluso a otras ciudades buscando pistas sobre el destino de sus hijos y en cada parte recoge nueva pieza del rompecabezas. Entonces es cuando se da cuenta de que sus hijos los tienen un Maestro del mal.
A veces el ritmo de la novela es desesperante, pero eso motiva a leer, a buscar junto con el narrador más información, en una ocasión en la que tuve que dejar la lectura yo mismo hice mis propias teorías.
Ayer, al fin lo terminé.
