Durante una buena parte de mi infancia recorrí todo el Centro Histórico de Torreón. La plaza principal fue mi lugar de juegos, compraba comics en sus puestos de revistas, apaciguaba mi sed con agua celis y calmaba mi hambre con unas gorditas.
El antiguo kiosco de la plaza de armas.
En lugar de un reloj había un quiosco , lo recuerdo bien porque los niños cumplíamos aquella gracia de resbalarnos en su enorme pasamanos balaustrado.
Desde la parte superior lanzaba monitos con paracaídas que mi mamá compraba en Chácharas y juguetes , pero después hacía mis propios diseños con mis luchadores de plástico, algunos caían mejor que otros y no es por nada me quedaban muy bien.

Durante muchos años busqué una imagen de este antiguo kiosco, hasta que se me hizo.

Museo Arocena
Luego llegó la moda de los patines y mi abuelita (q.e.p.d.) me consiguió unos patines negros con ruedas amarillas, con un infame freno frontal que no era muy práctico que digamos, después un compañero de juegos de la plaza me enseño a usarlos, con una especie de media vuelta para evitar terminar con la cara en el suelo.
Las baldosas del jardín eran cacarizas , y eso provocaba una constante vibración al patinar sobre ellas. Este estilo de piso era muy popular, lo veía en otras calles del centro y supongo que todavía habrá algunas banquetas que lo usan.

Los árboles de la plaza eran grandes y daban buena sombra, se hacía un escándalo vespertino cuando las aves regresaban a dormir entre sus ramas después de trabajar (o eso pensaba yo). Nunca entendí porque las asustaban con cohetes si al poco tiempo regresaban nuevamente.
Las personas que barrían la plaza usaban hojas de palmera que anudaban a un palo de escoba, no se si barrían bien, o si no les daban para una de a deveras, pero de dos pasadas acarreaban todo lo que encontraban a su paso.
La Torre del Reloj
Tengo que confesar que tengo cierto gusto por los relojes. Desde niño me han fascinado como algo tan pequeño puede albergar extraños mecanismos que en perfecta sincronía proporcionan la hora.
Bueno, pues para el 75 aniversario de la ciudad de Torreón quitaron el kiosco y en su lugar hicieron otro con un diseño más regional, más representativo.
Así es mi estimado lector, en 1982 construyeron un (… pausa dramática … ) Torreón (vamos era obvio). En la parte superior colocaron un reloj de 4 caras con carillón que daba la hora, bueno a veces, pero la mayoría del tiempo no ¡Ah que vidas da la vuelta!.

Realmente no me acuerdo si emitía algún sonido y cual era la melodía. Y así fue durante décadas hasta que en el 2021 anunciaron su reparación.
El mago de los relojes
Por la Morelos estaba el Mago de los relojes cuyo aparador me atraía enormemente, recuerdo un reloj de balines de metal que tenía un ritmo hipnótico, su mecanismo dejaba caer un balín cada minuto, al ir acumulando balines en las rampas se activaban mecanismos que dejaban caer otros en secuencia y según el número de balines en cada rampa, eran las horas y los minutos.

No se distingue bien en la imagen, pero cerca del letrero que dice OMEGA se puede apreciar el anuncio de neón de la tienda.

Si quieren saber un poco más sobre los relojes públicos de la región les recomiendo este artículo: Los relojes de la Comarca Lagunera .

Antiguo Banco Comermex
Eran frecuentes las visitas al matiné de los cines Princesa (ahora un estacionamiento) y al Cine Nazas , que curiosamente primero fue teatro, luego cine y actualmente otra vez teatro.
A un lado del hotel Palacio Real había un puesto de revistas, cigarros y helados. Ahí mi mamá me compraba un helado de pistache que estaba buenísimo y unas revistas de Plaza Sésamo en inglés que no se conseguían en ninguna otra parte.
El reloj de sol de la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe
Si tiene la oportunidad de visitar a nuestra Virgencita de Guadalupe, le pido observe en la esquina de Avenida Juárez y Ramos Arizpe un reloj de sol tallado en cantera.

Me tomé la libertad de hacer algunos acercamientos y con la ayuda de GIMP e Inkscape logré hacer esta imagen que resalta los detalles del reloj.

El letrero neón del Hotel Galicia
Sin embargo, no todo es malo, durante las peregrinaciones del 2023 me encontré con una agradable sorpresa. Estaba viendo a los danzantes cuando de pronto alcé la vista y me di cuenta de un bello espectáculo.
El letrero neón del Hotel Galicia vuelve a brillar.

Letrero neón del Hotel Galicia
Una imagen que no registraba en mi memoria. Nunca lo había visto encendido, sólo en fotografías antiguas como esta, en la que se nota que los anuncios de neón estaban de moda.

Fotografía antigua de la avenida Juárez de Torreón en el Centro Histórico de Torreón.
La indiferencia y el abandono
Hace poco fui otra vez al Centro Histórico de Torreón y aunque había mucha gente me decepcionó un poco, las zapaterías dominan el escenario, demasiada publicidad que contamina la arquitectura de sus edificios, parecen mujeres pintarrajeadas de manera exagerada, que tuvieron mejores tiempos y ahora hacen lo posible por sobrevivir.

Hotel Galicia
Por que edificio que no deja dinero enfrenta la amenaza latente de la demolición. Mi papá nos llevaba al Restaurant Boca del Río , mismo que ya no existe, pero que recuerdo que tenía peceras en sus muros.
Otras ciudades están orgullosas de su pasado, mismo que saben capitalizar atrayendo turismo con recorridos a pie. Las autoridades deberían de voltear a ver ese capital histórico que ya tienen y no desperdiciar recursos en obras nuevas que solamente son sacadero de dinero y tiene poca utilidad.
Tengo bellos recuerdos del Centro Histórico, no se que recordarán las futuras generaciones, supongo que en su memoria solo habrá zapatos y que tardaban mucho en atenderte.

Edificio Arturo Guerra
